| TEOLOGIA I |
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| INTRODUCCIÓN | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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El hombre ha sido creado por Dios y Él. Dios no cesa de atraer la persona del hombre para sí. Sólo en Dios el hombre encuentra esa verdad que busca de manera constante. Existe en el hombre de manera constante un interrogante acerca del significado de su existencia. Toda persona del momento se da preguntado es donde viene y hacia dónde va. El hombre de manera constante o al menos en algún momento de su vida llega a plantearse el sentido de la misma. El hombre se percata de la relatividad y transitoriedad de las cosas a su alrededor, las cuales no pueden dar razón de la existencia. La expuesta que ofrece el entorno inmediato no es satisfactoria, pues el hombre busca una respuesta absoluta. El hombre se observa asimismo y puede advertir su misma contradicción, puede ser capaz tanto de lo mejor como de lo peor. Puede ser tanto gloria como rechazo del universo. El hombre es misterioso para sí entonces aparece el misterio de Dios en la vida humana. Este misterio mayor de Dios es esclarecedor del misterio del hombre. En todas las civilizaciones los hombres de manera histórica y constante han buscado ese misterio mayor de Dios. En la historia se observan distintos tipos de comportamientos religiosos, lo que hace definir al hombre como el buscador de lo absoluto. Por eso el concepto de Dios resulta el más difícil y complejo de entender y a la vez el más inevitable frente a la búsqueda de respuestas humanas. Santo Tomás de Aquino dice que si bien se puede conocer Dios por la razón no todos los hombres y llegan a ese conocimiento. La Iglesia Católica sostiene que existen dos tipos de conocimiento posible de Dios:
Algunos pensadores y filósofos han establecido que le existencia de Dios es evidente y no es necesaria su demostración.
El hombre como ser religioso busca constantemente el absoluto. Se dice que es el ser de DIOS que anida en el corazón del hombre. Muchos pensadores han intentado encontrar una respuesta a la existencia de Dios. El libro 'El magisterio de la Iglesia' de Enrique Denzinger (Dz) lo trata en su apartado 1785 donde habla acerca de un conocimiento cierto de Dios a partir de las cosas creadas (Dz 1785). Es posible un conocimiento cierto de Dios, como lo ha demostrado Santo Tomás de Aquino. Las Cinco Vías de la Suma Teológica.
Nociones preliminares. Santo
Tomás de Aquino escribió estas cinco vías para demostrar la
existencia de Dios. Estas cinco vías siguen el mismo esquema: para
explicar determinadas cosas es necesaria la existencia de Dios. En
efecto, existen dos tipos de demostración: - Demostración propter
quid: Aquella que se basa en la causa y discurre partiendo de lo que
es absolutamente anterior hacia lo que es posterior. - Demostración quia: Aquella que parte del efecto para conocer la causa. Así,
conocemos el efecto, y puesto que éste depende de la causa, dada la
existencia del efecto, forzosamente le ha de preceder la causa. Esta última
clase de demostración es la usada por Santo Tomás en las Vías. Primera
vía: «Vía del motor inmóvil» o «Vía del movimiento» Esta
vía, también llamada argumento del movimiento, fue formulada primero
por Aristóteles, pero luego Santo Tomás de Aquino la incorporó a su
propia metafísica del ser. Se
basa en la evidencia del cambio o movimiento que se da en la naturaleza.
Es innegable, en efecto, y consta por el testimonio de los sentidos, que
en el mundo hay cosas que se mueven, es decir que cambian de un estado a
otro. Ahora bien, según el principio de causalidad, todo lo que se
mueve es movido por otro. Por tanto si lo que mueve a otro es también
movido, es necesario que otro lo mueva. Pero esta serie de motores no
puede ser infinita, pues en tal caso no habría un primer motor ni un
primer movimiento, ni por tanto los motores y movimientos posteriores.
Pero es evidente que hay cosas que se mueven. Por ello, se llega a la
conclusión de que existe un primer motor inmóvil (porque si se
moviera, sería movido por otro, y él no sería el primero). Y este
motor inmóvil es Dios. En el caso del lenguaje de Aristoteles, este
motor inmovil era llamado la causa incausada. Segunda
vía: «Vía de las causas eficientes» Parte
de la evidencia de la causalidad eficiente de este mundo. Así, todo lo
que ha comenzado a ser ha sido causado por otro. Pero no es posible que
la sucesión de causas y efectos sea infinita, porque si lo fuera, no
habría una primera causa, ni por tanto una segunda, ni una tercera,
etc., etc., ni por tanto causalidad alguna; lo cual es contrario a la
evidencia. Tampoco es posible que algo sea su propia causa, puesto que
tendría que ser anterior a sí mismo y eso es imposible. Por tanto
existe una primera causa no causada, que es Dios. Tercera
vía: «Vía de los seres contingentes» Esta
vía, también llamada argumento de la limitación en la duración,
afirma que hay cosas que empiezan a ser y dejan de ser, y que por tanto
pueden no ser. Estas cosas se llaman contingentes. Pero
si todas las cosas fueran así, es decir, contingentes, entonces alguna
vez no hubo nada; porque lo que se puede decir de cada parte del
conjunto, se puede decir del conjunto entero, es decir, que alguna vez
no existió. Pero de la nada no sale nada. Por ello, debe existir un ser
necesario para que haya estas cosas o seres. Este ser absolutamente
necesario existe por sí mismo y es causante de la existencia de los demás
seres. Cuarta
vía: «Vía de los grados de perfección» Esta
vía parte del hecho de que hay una jerarquía de valores. De hecho,
existen cosas mejores o peores, más buenas y verdaderas que otras. Para
valorar estas cosas, deben ser comparadas con el grado máximo y lo más
perfecto. Como hay seres que tienen una perfección limitada, debe
existir un ser Perfectísimo y que sea infinito. Este ser es conocido
por el nombre de Dios. Quinta
vía: «Vía del orden en el mundo» o «Vía del orden cósmico» También
llamada argumento de la finalidad interna de los seres naturales. Parte
de la finalidad que tienen las cosas en la naturaleza. Podemos observar
que hay seres sin conocimiento que trabajan y actúan por un fin, para
alcanzar lo mejor. Para que los seres carentes de conocimiento lleguen a
su fin deben ser ordenados o dirigidos por alguien inteligente. Por lo
tanto, deben existir seres inteligentes. Pero
éstos deben ser dirigidos por alguien y así sucesivamente, y como no
se puede llegar al infinito, entonces, necesariamente tiene que existir
un Ser inteligente que dirija a los demás, el cual es llamado Dios. Santo
Tomás consideró que el argumento puramente racional que intenta llegar
a la existencia de Dios a partir de la comprensión de la noción de
Dios (argumento ontológico, a veces llamado “a priori”) no era adecuado pues no se corresponde con las
facultades cognoscitivas humanas. Este filósofo opina que la ciencia
debe partir de lo que es más cognoscible para nosotros a lo que es
menos cognoscible, aunque en sí mismo sea más inteligible o racional.
Dado que el mundo que se ofrece a los sentidos es más cognoscible para
nosotros que las realidades puramente inteligibles, debemos partir de
ese mundo si queremos demostrar la existencia de Dios. El punto de
partida de Santo Tomás es razonable: si Dios ha creado al mundo ha
tenido que dejar en él alguna huella o sello particular, del mismo modo
que la obra de un artista manifiesta de algún modo las peculiaridades
de su autor. Ya San Pablo había sugerido que Dios se manifestaba en el
mundo y que podíamos fijarnos en éste para llegar a su existencia. Las
pruebas de Tomás de Aquino (las Cinco Vías) son demostraciones
a posteriori: parten de los efectos de la actuación de
Dios en el mundo para remontarse a Él como causa última. Es verdad que
no nos permitirán un exhaustivo conocimiento de su esencia –imposible
dada la limitación de nuestra naturaleza– pero sí suficiente como
para mantener racionalmente la existencia de Dios. Argumento Ontológico:
Prueba para la demostración de la existencia de Dios. Cree posible
demostrar su existencia a partir de la comprensión de la idea de Dios,
ya que ésta implica su existencia. El
rasgo peculiar de este argumento está en que considera posible
demostrar la existencia de Dios a partir de la mera comprensión
intelectual del concepto de Dios (o de su esencia, según algunas
versiones) y sin utilizar ningún dato del mundo, ninguna experiencia de
la realidad. Se suele indicar que por ello este argumento es típicamente
racionalista pues va de la mente o razón al mundo y no de la
experiencia del mundo a Dios, de ahí que sea un argumento
particularmente apreciado por los racionalistas (desde Descartes hasta
Hegel) pero rechazado por todos aquellos filósofos que valoran más la
experiencia sensible (desde Santo Tomás hasta Kant, quien precisamente
dio este título a esta forma de argumentar). a)
comienza definiendo a Dios como “el ser mayor que el cual nada puede
pensarse” (con ello quiere indicar que pensamos a Dios como el ser más
perfecto);
c)
si ese objeto –Dios– existiese sólo en la inteligencia o espíritu,
tal como afirma el insensato, no sería el ser mayor que el cual nada
puede pensarse pues:
d)
si el insensato dice que Dios no existe, estaría diciendo que Dios
–ser mayor que el cual nada puede pensarse– no es Dios, ya que aún
podríamos pensar en otro ser que además de existir en la inteligencia
existiese en la realidad, y ese sería mayor que el ser meramente
pensado, y sería propiamente Dios. El ateo que niega la existencia de
Dios piensa que el ser mayor que el cual nada puede pensarse no es el
ser mayor que el cual nada puede pensarse, con lo cual cae en
contradicción; A
este argumento el monje Gaunilón objetó que de la misma forma deberían
existir las 'islas afortunadas', título con el que nos referimos a las
tierras más hermosas y perfectas que se puede pensar; pues no serían
las más hermosas y perfectas si no existieran, luego deben existir en
la realidad además de en nuestra mente. San Anselmo respondió que esa
definición sólo puede aplicarse a Dios porque sólo en Él se
identifican esencia y existencia. Porqué
las cinco vías?. Dado
que la creencia en la existencia de Dios es fundamental para la salvación,
Dios la ha dado a conocer a todos los hombres en los textos sagrados y
en la fe. Pero Santo Tomás fue optimista en cuanto a las capacidades de
la razón humana y consideró que también podemos conocer la existencia
de Dios con las fuerzas de la razón natural. Se llaman “Cinco Vías”
a los cinco argumentos que expone en la “Suma Teológica” y que le
permiten demostrar su existencia. Estas
pruebas (o vías para llegar a su existencia) tienen antecedentes en
otros filósofos, particularmente Aristóteles. A diferencia del
argumento ontológico, que el propio Tomás de Aquino rechaza, las Vías
comienzan por la observación de rasgos del mundo que se ofrecen en la
experiencia (en este sentido se puede decir que son argumentaciones
a posteriori). Dado que la fe afirma que Dios ha creado el
mundo, es razonable suponer que en las criaturas podemos encontrar una
huella o vestigio cuya correcta comprensión nos ayude a remontarnos a
Él como causa. Las cinco vías de Santo Tomás de Aquino se encuentra en su brillante obra: La Suma Teológica en su Parte I, Cuestión 2 art 2 y 3. Todas ellas tienen un esquema similar como el que se observa en el siguiente esquma común: 1.
PUNTO DE PARTIDA:
un dato de experiencia, un rasgo que se puede observar en las
cosas y que es distinto para cada Vía (movimiento, causalidad,
existencia dependiente de otro ser, perfección, conducta final). Es un
hecho evidente acerca del cual existe acuerdo metafísico. 2.
PRINCIPIO METAFÍSICO: en un
segundo momento, Santo Tomás introduce un principio de índole filosófico
o metafísico a partir del cual desarrolla la prueba (todo lo que se
mueve se mueve por otro, nada de lo que experimentamos es causa de sí
mismo, etc). Ante el punto de partida que se presenta como efecto
se remonta a la causa, es decir aplica el
principio de causalidad. 3. IMPOSIBILIDAD DE SERIES HASTA EL INFINITO: este momento es particularmente claro en la primera, segunda y tercera Vía, en donde se señala expresamente la imposibilidad de prolongar hasta el infinito la serie de motores y la serie de causas eficientes, siendo necesario detenerse en un término. Esto se traduce en una negación o imposibilidad de proceder al infinito en una serie de causa segunda subordinada donde para causar necesita ser causado. Esto equivale afirmar un efecto sin causa. Este análisis es utilizado sólo en las tres primeras vías, no siendo necesario en las dos restantes. 4. TÉRMINO: las Vías concluyen en la afirmación de la existencia de Dios y en cada caso atribuyéndole un rasgo característico (Dios como Primer Motor, como Primera Causa, como Ser Necesario, como Ser Perfectísimo, como Ser Ordenador). Los nombres dados a Dios en cada una de las Vías se fundamentan en la consideración de las cosas del mundo como efectos de su poder creador; pero esos efectos no son proporcionales a la causa (a Dios) dada la radical distancia que le separa de las criaturas; sin embargo, por cualquier efecto podemos deducir la existencia de la causa correspondiente, así por los efectos de Dios en la creación podemos demostrar su existencia, aún cuando no podamos tener un conocimiento exacto de cómo es Él en sí mismo.
(*) Los grados de perfección de las cosas. Las criaturas son más o menos perfectas según se acercan al máximo ser. En las cosas que encontramos en el mundo hay distintos grados de perfección, eso es evidente. Pero hay algunas perfecciones que no pueden ser graduadas como por ejemplo un hombre no es más hombre que otro, las perfecciones esenciales no son graduadas. Las perfecciones que puede ser graduadas puede ser perfecciones mixtas y simples o puras. Las perfecciones mixtas están mezclada con imperfección como por ejemplo la capacidad de razonar. Pero existen perfecciones simples o puras que son perfecciones sin defecto como por ejemplo la vida, La verdad, la belleza y la voluntad. Esas percepciones simples o puras pueden ser trascendentales que son las que se encuentran en todos los seres (bueno, bello, verdadero y uno) y las no trascendentales como el querer el entender. Santo Tomás toma como punto de partida en esta vía los trascendentales del ser, que se encuentran todos los seres en más o en menos en la medida que se acerque al máximo ser. (**) Se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. La experiencia del orden del universo. Las criaturas están finalizadas (obran por un fin). No parte de los seres con conocimiento que pueden dirigir su fin sino de los entes naturales y sin conocimiento que necesitan ser dirigidos a su fin.
Objeciones por las que
parece que Dios no es demostrable: 1.
La existencia de Dios es artículo de fe. Pero los contenidos de
fe no son demostrables, puesto que la demostración convierte algo en
evidente, en cambio la fe trata lo no evidente, como dice el Apóstol en
Heb 11,1. Por lo tanto, la existencia de Dios no es demostrable. 2.
La base de la demostración está en lo
que es. Pero de Dios no podemos saber qué
es, sino sólo qué no es,
como dice el Damasceno. Por lo tanto, no podemos demostrar la existencia
de Dios. 3.
Si se demostrase la existencia de Dios, no sería más que a
partir de sus efectos. Pero sus efectos no son proporcionales a Él, en
cuanto que los efectos son finitos y Él es infinito; y lo finito no es
proporcional a lo infinito. Como quiera, pues, que la causa no puede
demostrarse a partir de los efectos que no le son proporcionales, parece
que la existencia de Dios no puede ser demostrada.
1. La existencia de Dios y otras verdades que de Él pueden ser conocidas por la sola razón natural, tal como dice Rom 1,19, no son artículos de fe, sino preámbulos a tales artículos. Pues la fe presupone el conocimiento natural, como la gracia presupone la naturaleza, y la perfección lo perfectible. Sin embargo, nada impide que lo que en sí mismo es demostrable y comprensible, sea tenido como creíble por quien no llega a comprender la demostración. 2. Cuando se demuestra la causa por el efecto, es necesario usar el efecto como definición de la causa para probar la existencia de la causa. Esto es así sobre todo por lo que respecta a Dios. Porque para probar que algo existe, es necesario tomar como base lo que significa el nombre, no lo que es; ya que la pregunta qué es presupone otra: si existe. Los nombres dados a Dios se fundamentan en los efectos, como probaremos más adelante (q.13 a.1). De ahí que, demostrado por el efecto la existencia de Dios, podamos tornar como base lo que significa este nombre Dios. 3. Por efectos no proporcionales a la causa no se puede tener un conocimiento exacto de la causa. Sin embargo, por cualquier efecto puede ser demostrada claramente que la causa existe, como se dijo. Así, por efectos divinos puede ser demostrada la existencia de Dios, aun cuando por los efectos no podamos llegar a tener un conocimiento exacto de cómo es Él en sí mismo. (Santo Tomás, Suma Teológica I, cuestión 2, artículo 2) El autor de la suma teológica en el prólogo a la cuestión 2 ordena el estudio de Dios:
Hasta ahora se ha visto el punto 1, es decir la existencia de Dios por cinco vías racionales, esto es Teodisea o Teología Natural donde se realiza un camino ascendente desde el hombre y su razón hacia Dios. La teología sobrenatural es aquella forma de conocimiento que se adquiere a través de la verdad revelada en un camino descendente desde Dios hacia el hombre. Pasemos ahora analizar el camino que ha efectuado San Agustín en su intento de demostración de la existencia de Dios. Pruebas de las verdades eternas: en las criaturas podemos observar leyes invariables de belleza, verdad, justicia y en un plano ya no sensible sino inteligible se encuentra la matemática, el derecho y por encima de estas las primeras principio morales. pero esta verdad, inmutabilidad y carácter eterno no puede radicar en el hombre entonces si existe por encima del espíritu humano debe fundar se debieron ser necesario inmutable y eterno: Dios. Prueba por el deseo natural de felicidad: es natural a todo hombre el deseo de felicidad por lo que supone la existencia de lo deseado. (Mi espíritu no descansará sino permanecerá inquieto hasta que descanse en ti, señor.San Agustín). No conduce a una demostración verdadera de la existencia de Dios sino a una probabilidad sin fuerza metafísica. (rebatido por Santo Tomás, saber que viene alguien no es conocer que viene Pedro, saber que uno tiene ese deseo de felicidad no es conocer a Dios, asunque sea Dios la felicidad del hombre). Prueba del consentimiento universal: es un argumento histórico basado en la búsqueda generalizada del hombre de todos los tiempos de un ser absoluto (Catecismo de la Iglesia Católica en su punto 28). Argumento de tipo ontológico: tomado por San Anselmo y luego retomado por Descartes. El único camino filosófico y racional debidamente fundado es de las cinco vías de Santo Tomás de Aquino.
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Oscar Londero |
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