TEOLOGIA I

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INTRODUCCIÓN

El hombre ha sido creado por Dios y Él. Dios no cesa de atraer la persona del hombre para sí. Sólo en Dios el hombre encuentra esa verdad que busca de manera constante. Existe en el hombre de manera constante un interrogante acerca del significado de su existencia. Toda persona del momento se da preguntado es donde viene y hacia dónde va. El hombre de manera constante o al menos en algún momento de su vida llega a plantearse el sentido de la misma. El hombre se percata de la relatividad y transitoriedad de las cosas a su alrededor, las cuales no pueden dar razón de la existencia. La expuesta que ofrece el entorno inmediato no es satisfactoria, pues el hombre busca una respuesta absoluta.

El hombre se observa asimismo y puede advertir su misma contradicción, puede ser capaz tanto de lo mejor como de lo peor. Puede ser tanto gloria como rechazo del universo. El hombre es misterioso para sí entonces aparece el misterio de Dios en la vida humana. Este misterio mayor de Dios es esclarecedor del misterio del hombre. En todas las civilizaciones los hombres de manera histórica y constante han buscado ese misterio mayor de Dios. En la historia se observan distintos tipos de comportamientos religiosos, lo que hace definir al hombre como el buscador de lo absoluto. Por eso el concepto de Dios resulta el más difícil y complejo de entender y a la vez el más inevitable frente a la búsqueda de respuestas humanas.

Santo Tomás de Aquino dice que si bien se puede conocer Dios por la razón no todos los hombres y llegan a ese conocimiento.

La Iglesia Católica sostiene que existen dos tipos de conocimiento posible de Dios:

  • El conocimiento natural de Dios o Teología Natural o Teodisea: puede ser un conocimiento de tipo espontáneo o precientífico donde por deducción espontánea el hombre puede obtener una idea del existencia de Dios que supuesto naturalmente así ha ocurrido. o también puede ser tipo de conocimiento científico, filosófico con metafísico buscando los fundamentos, razones y causas últimas de la existencia de Dios. Es decir que de los efectos se remonta a su causa, de las criaturas se buscará al creador de manera ascendente.

  • El conocimiento sobre natural de Dios o Teología Sobrenatural: este tipo de conocimiento que ya excede totalmente la fuerza de la razón humana sólo viene hacia el hombre por gracia de Dios. Este conocimiento sobrenatural puede darse por dos vías:

    • Por la luz de la fe: donde la verdad revelada por Dios es aceptada por la fe del hombre.

    • Por visión: Es conocer Dios cara cara, es la visión beatifica del cielo, es aquélla contemplación a la que han accedido algunos santos.

Algunos pensadores y filósofos han establecido que le existencia de Dios es evidente y no es necesaria su demostración. 

  • Así, San Juan Damaceno afirma: "el conocimiento de Dios es innato del hombre".a esta afirmación santo Tomás de Aquino responde: si el conocimiento de Dios sería Innatos del hombre no existirían los ateos que además están aceptados en las sagradas escrituras: "el necio se dice asímismo: no hay DIOS" (Salmo 10). Santo Tomás insiste en que debemos demostrar la existencia Divina.

  • Lo que el hombre persigue bajo el nombre de FELICIDAD es Dios, dicen otros. A lo que Santo Tomás replica: no es evidente, porque saber que alguien viene no es saber que viene Pedro, aunque luego lo sea. Entonces saber que se tiene deseo de felicidad no es saber que es Dios, aunque Dios sea la felicidad misma.

  • Otros como San Anselmo y Descartes han dino que no es necesario demostrar mediante el esfuerzo metafísico la existencia de Dios. Afirman que Dios es un ser mayor que no puede ser pensado por otro más perfecto. Pero esta postura está mezclando el plano de la realidad con el plano ideal.

El hombre como ser religioso busca constantemente el absoluto. Se dice que es el ser de DIOS que anida en el corazón del hombre. Muchos pensadores han intentado encontrar una respuesta a la existencia de Dios. El libro 'El magisterio de la Iglesia' de Enrique Denzinger (Dz) lo trata en su apartado 1785 donde habla acerca de un conocimiento cierto de Dios a partir de las cosas creadas (Dz 1785). Es posible un conocimiento cierto de Dios, como lo ha demostrado Santo Tomás de Aquino.

Las Cinco Vías de la Suma Teológica. Nociones preliminares.

Santo Tomás de Aquino escribió estas cinco vías para demostrar la existencia de Dios. Estas cinco vías siguen el mismo esquema: para explicar determinadas cosas es necesaria la existencia de Dios. En efecto, existen dos tipos de demostración: - Demostración propter quid: Aquella que se basa en la causa y discurre partiendo de lo que es absolutamente anterior hacia lo que es posterior. - Demostración quia: Aquella que parte del efecto para conocer la causa. Así, conocemos el efecto, y puesto que éste depende de la causa, dada la existencia del efecto, forzosamente le ha de preceder la causa. Esta última clase de demostración es la usada por Santo Tomás en las Vías.

Primera vía: «Vía del motor inmóvil» o «Vía del movimiento»

Esta vía, también llamada argumento del movimiento, fue formulada primero por Aristóteles, pero luego Santo Tomás de Aquino la incorporó a su propia metafísica del ser.

Se basa en la evidencia del cambio o movimiento que se da en la naturaleza. Es innegable, en efecto, y consta por el testimonio de los sentidos, que en el mundo hay cosas que se mueven, es decir que cambian de un estado a otro. Ahora bien, según el principio de causalidad, todo lo que se mueve es movido por otro. Por tanto si lo que mueve a otro es también movido, es necesario que otro lo mueva. Pero esta serie de motores no puede ser infinita, pues en tal caso no habría un primer motor ni un primer movimiento, ni por tanto los motores y movimientos posteriores. Pero es evidente que hay cosas que se mueven. Por ello, se llega a la conclusión de que existe un primer motor inmóvil (porque si se moviera, sería movido por otro, y él no sería el primero). Y este motor inmóvil es Dios. En el caso del lenguaje de Aristoteles, este motor inmovil era llamado la causa incausada.

Segunda vía: «Vía de las causas eficientes»

Parte de la evidencia de la causalidad eficiente de este mundo. Así, todo lo que ha comenzado a ser ha sido causado por otro. Pero no es posible que la sucesión de causas y efectos sea infinita, porque si lo fuera, no habría una primera causa, ni por tanto una segunda, ni una tercera, etc., etc., ni por tanto causalidad alguna; lo cual es contrario a la evidencia. Tampoco es posible que algo sea su propia causa, puesto que tendría que ser anterior a sí mismo y eso es imposible. Por tanto existe una primera causa no causada, que es Dios.

Tercera vía: «Vía de los seres contingentes»

Esta vía, también llamada argumento de la limitación en la duración, afirma que hay cosas que empiezan a ser y dejan de ser, y que por tanto pueden no ser. Estas cosas se llaman contingentes.

Pero si todas las cosas fueran así, es decir, contingentes, entonces alguna vez no hubo nada; porque lo que se puede decir de cada parte del conjunto, se puede decir del conjunto entero, es decir, que alguna vez no existió. Pero de la nada no sale nada. Por ello, debe existir un ser necesario para que haya estas cosas o seres. Este ser absolutamente necesario existe por sí mismo y es causante de la existencia de los demás seres.

Cuarta vía: «Vía de los grados de perfección»

Esta vía parte del hecho de que hay una jerarquía de valores. De hecho, existen cosas mejores o peores, más buenas y verdaderas que otras.

Para valorar estas cosas, deben ser comparadas con el grado máximo y lo más perfecto. Como hay seres que tienen una perfección limitada, debe existir un ser Perfectísimo y que sea infinito. Este ser es conocido por el nombre de Dios.

Quinta vía: «Vía del orden en el mundo» o «Vía del orden cósmico»

También llamada argumento de la finalidad interna de los seres naturales. Parte de la finalidad que tienen las cosas en la naturaleza. Podemos observar que hay seres sin conocimiento que trabajan y actúan por un fin, para alcanzar lo mejor. Para que los seres carentes de conocimiento lleguen a su fin deben ser ordenados o dirigidos por alguien inteligente. Por lo tanto, deben existir seres inteligentes.

Pero éstos deben ser dirigidos por alguien y así sucesivamente, y como no se puede llegar al infinito, entonces, necesariamente tiene que existir un Ser inteligente que dirija a los demás, el cual es llamado Dios.

Santo Tomás consideró que el argumento puramente racional que intenta llegar a la existencia de Dios a partir de la comprensión de la noción de Dios (argumento ontológico, a veces llamado “a priori”) no era adecuado pues no se corresponde con las facultades cognoscitivas humanas. Este filósofo opina que la ciencia debe partir de lo que es más cognoscible para nosotros a lo que es menos cognoscible, aunque en sí mismo sea más inteligible o racional. Dado que el mundo que se ofrece a los sentidos es más cognoscible para nosotros que las realidades puramente inteligibles, debemos partir de ese mundo si queremos demostrar la existencia de Dios. El punto de partida de Santo Tomás es razonable: si Dios ha creado al mundo ha tenido que dejar en él alguna huella o sello particular, del mismo modo que la obra de un artista manifiesta de algún modo las peculiaridades de su autor. Ya San Pablo había sugerido que Dios se manifestaba en el mundo y que podíamos fijarnos en éste para llegar a su existencia.

Las pruebas de Tomás de Aquino (las Cinco Vías) son demostraciones a posteriori: parten de los efectos de la actuación de Dios en el mundo para remontarse a Él como causa última. Es verdad que no nos permitirán un exhaustivo conocimiento de su esencia –imposible dada la limitación de nuestra naturaleza– pero sí suficiente como para mantener racionalmente la existencia de Dios.

 

Argumento Ontológico: Prueba para la demostración de la existencia de Dios. Cree posible demostrar su existencia a partir de la comprensión de la idea de Dios, ya que ésta implica su existencia.

El rasgo peculiar de este argumento está en que considera posible demostrar la existencia de Dios a partir de la mera comprensión intelectual del concepto de Dios (o de su esencia, según algunas versiones) y sin utilizar ningún dato del mundo, ninguna experiencia de la realidad. Se suele indicar que por ello este argumento es típicamente racionalista pues va de la mente o razón al mundo y no de la experiencia del mundo a Dios, de ahí que sea un argumento particularmente apreciado por los racionalistas (desde Descartes hasta Hegel) pero rechazado por todos aquellos filósofos que valoran más la experiencia sensible (desde Santo Tomás hasta Kant, quien precisamente dio este título a esta forma de argumentar).
El argumento, tal y como lo defiende San Anselmo (1035-1109) en su obra “Proslogion”, se puede resumir del siguiente modo:

a) comienza definiendo a Dios como “el ser mayor que el cual nada puede pensarse” (con ello quiere indicar que pensamos a Dios como el ser más perfecto);

b) el insensato –así llama este filósofo al que no cree en Dios– tiene en su espíritu la idea de Dios como el ser mayor que el cual nada puede pensarse, pues:

  • al oír el enunciado lo comprende,

  • todo lo que se comprende está en el espíritu;

c) si ese objeto –Dios– existiese sólo en la inteligencia o espíritu, tal como afirma el insensato, no sería el ser mayor que el cual nada puede pensarse pues:

  • la existencia hace a algo mayor (premisa implícita),

  • el ser que existiese realmente, además de en el pensamiento, sería mayor que el ser meramente pensado;

d) si el insensato dice que Dios no existe, estaría diciendo que Dios –ser mayor que el cual nada puede pensarse– no es Dios, ya que aún podríamos pensar en otro ser que además de existir en la inteligencia existiese en la realidad, y ese sería mayor que el ser meramente pensado, y sería propiamente Dios. El ateo que niega la existencia de Dios piensa que el ser mayor que el cual nada puede pensarse no es el ser mayor que el cual nada puede pensarse, con lo cual cae en contradicción;

e) conclusión: luego Dios existe.

A este argumento el monje Gaunilón objetó que de la misma forma deberían existir las 'islas afortunadas', título con el que nos referimos a las tierras más hermosas y perfectas que se puede pensar; pues no serían las más hermosas y perfectas si no existieran, luego deben existir en la realidad además de en nuestra mente. San Anselmo respondió que esa definición sólo puede aplicarse a Dios porque sólo en Él se identifican esencia y existencia.
 

Porqué las cinco vías?.  

Dado que la creencia en la existencia de Dios es fundamental para la salvación, Dios la ha dado a conocer a todos los hombres en los textos sagrados y en la fe. Pero Santo Tomás fue optimista en cuanto a las capacidades de la razón humana y consideró que también podemos conocer la existencia de Dios con las fuerzas de la razón natural. Se llaman “Cinco Vías” a los cinco argumentos que expone en la “Suma Teológica” y que le permiten demostrar su existencia.

Estas pruebas (o vías para llegar a su existencia) tienen antecedentes en otros filósofos, particularmente Aristóteles. A diferencia del argumento ontológico, que el propio Tomás de Aquino rechaza, las Vías comienzan por la observación de rasgos del mundo que se ofrecen en la experiencia (en este sentido se puede decir que son argumentaciones a posteriori). Dado que la fe afirma que Dios ha creado el mundo, es razonable suponer que en las criaturas podemos encontrar una huella o vestigio cuya correcta comprensión nos ayude a remontarnos a Él como causa.

Las cinco vías de Santo Tomás de Aquino se encuentra en su brillante obra: La Suma Teológica en su Parte I, Cuestión 2 art 2 y 3. Todas ellas tienen un esquema similar como el que se observa en el siguiente esquma común:

1.  PUNTO DE PARTIDA: un dato de experiencia, un rasgo que se puede observar en las cosas y que es distinto para cada Vía (movimiento, causalidad, existencia dependiente de otro ser, perfección, conducta final). Es un hecho evidente acerca del cual existe acuerdo metafísico.

2.  PRINCIPIO METAFÍSICO: en un segundo momento, Santo Tomás introduce un principio de índole filosófico o metafísico a partir del cual desarrolla la prueba (todo lo que se mueve se mueve por otro, nada de lo que experimentamos es causa de sí mismo, etc). Ante el punto de partida que se presenta como efecto se remonta a la causa, es decir aplica el principio de causalidad.

3.  IMPOSIBILIDAD DE SERIES HASTA EL INFINITO: este momento es particularmente claro en la primera, segunda y tercera Vía, en donde se señala expresamente la imposibilidad de prolongar hasta el infinito la serie de motores y la serie de causas eficientes, siendo necesario detenerse en un término. Esto se traduce en una negación o imposibilidad de proceder al infinito en una serie de causa segunda subordinada donde para causar necesita ser causado. Esto equivale afirmar un efecto sin causa. Este análisis es utilizado sólo en las tres primeras vías, no siendo necesario en las dos restantes.

4.  TÉRMINO: las Vías concluyen en la afirmación de la existencia de Dios y en cada caso atribuyéndole un rasgo característico (Dios como Primer Motor, como Primera Causa, como Ser Necesario, como Ser Perfectísimo, como Ser Ordenador). Los nombres dados a Dios en cada una de las Vías se fundamentan en la consideración de las cosas del mundo como efectos de su poder creador; pero esos efectos no son proporcionales a la causa (a Dios) dada la radical distancia que le separa de las criaturas; sin embargo, por cualquier efecto podemos deducir la existencia de la causa correspondiente, así por los efectos de Dios en la creación podemos demostrar su existencia, aún cuando no podamos tener un conocimiento exacto de cómo es Él en sí mismo.

 

LAS CINCO VÍAS

Punto de partida

1) Por el movimiento

2) Por la subordinación de las causas eficientes

3) Por la contingencia de los seres

4) Por los grados en las perfecciones de los seres

5) Por el orden del universo y la finalidad interna de los seres naturales

Los sentidos nos muestran que en el mundo hay cosas que cambian, que  pasan de la potencia al acto

La experiencia muestra que en el mundo sensible hay causas eficientes

Encontramos que las cosas pueden existir o no existir pues entonces son contingentes.

En la naturaleza hay una jerarquía de valores o perfecciones (*)

Hay cosas que no tienen conocimiento y sin embargo obran por un fin(**)

Principio metafísico de la causalidad

Todo lo que se mueve es movido por otro

No hay nada que sea causa de sí mismo. Toda causa subordinada es causada por otro.

Los seres contingentes no tienen el principio de su existencia en sí mismos. El ser contingente es causado por un ser necesario pues aquél no domina su acto primero.

Lo perfecto no puede tener su origen en lo imperfecto sino sólo en algo aún más perfecto. Toda perfección graduada es participada.

Las cosas que carecen de conocimiento solo puede tender a un fin si alguien que entiende las dirige.

Imposibilidad de las series hasta el infinito

En la serie de motores no se puede seguir indefinidamente

En las causas eficientes no es posible proceder indefinidamente

No es posible la serie indefinida de seres relativamente necesarios

En esta vía no es necesario este paso porque se parte de los trascendentales del ser.

No es necesario realizar este paso de análisis.

Conclusión

Debe haber un Primer Motor no movido por nadie.

Debe existir una Causa Eficiente Primera y no causada.

Debe existir un Ser absolutamente Necesario por sí mismo.

Debe existir un Ser Perfectísimo

Debe existir un Ser Inteligente que dirija a todas las cosas naturales

Entonces 

DIOS EXISTE

(*) Los grados de perfección de las cosas. Las criaturas son más o menos perfectas según se acercan al máximo ser. En las cosas que encontramos en el mundo hay distintos grados de perfección, eso es evidente. Pero hay algunas perfecciones que no pueden ser graduadas como por ejemplo un hombre no es más hombre que otro, las perfecciones esenciales no son graduadas. Las perfecciones que puede ser graduadas puede ser perfecciones mixtas y simples o puras. Las perfecciones mixtas están mezclada con imperfección como por ejemplo la capacidad de razonar. Pero existen perfecciones simples o puras que son perfecciones sin defecto como por ejemplo la vida, La verdad, la belleza y la voluntad. Esas percepciones simples o puras pueden ser trascendentales que son las que se encuentran en todos los seres (bueno, bello, verdadero y uno) y las no trascendentales como el querer el entender. Santo Tomás toma como punto de partida en esta vía los trascendentales del ser, que se encuentran todos los seres en más o en menos en la medida que se acerque al máximo ser. 

(**) Se deduce a partir del ordenamiento de las cosas. La experiencia del orden del universo. Las criaturas están finalizadas (obran por un fin). No parte de los seres con conocimiento que pueden dirigir su fin sino de los entes naturales y sin conocimiento que necesitan ser dirigidos a su fin. 

La existencia de Dios, ¿es o no es demostrable? 

Objeciones por las que parece que Dios no es demostrable:

1.  La existencia de Dios es artículo de fe. Pero los contenidos de fe no son demostrables, puesto que la demostración convierte algo en evidente, en cambio la fe trata lo no evidente, como dice el Apóstol en Heb 11,1. Por lo tanto, la existencia de Dios no es demostrable.

2.  La base de la demostración está en lo que es. Pero de Dios no podemos saber qué es, sino sólo qué no es, como dice el Damasceno. Por lo tanto, no podemos demostrar la existencia de Dios.

3.  Si se demostrase la existencia de Dios, no sería más que a partir de sus efectos. Pero sus efectos no son proporcionales a Él, en cuanto que los efectos son finitos y Él es infinito; y lo finito no es proporcional a lo infinito. Como quiera, pues, que la causa no puede demostrarse a partir de los efectos que no le son proporcionales, parece que la existencia de Dios no puede ser demostrada.


Contra esto: está lo que dice el Apóstol en Rom 1,20: Lo invisible de Dios se hace comprensible y visible por lo creado. Pero esto no sería posible a no ser que por lo creado pudiera ser demostrada la existencia de Dios, ya que lo primero que hay que saber de una cosa es si existe.


Respondo: Toda demostración es doble. Una, por la causa, que es absolutamente previa a cualquier cosa. Se la llama: a causa de. Otra, por el efecto, que es lo primero con lo que nos encontramos; pues el efecto se nos presenta como más evidente que la causa, y por el efecto llegamos a conocer la causa. Se la llama: porque. Por cualquier efecto puede ser demostrada su causa (siempre que los efectos de la causa se nos presenten como más evidentes): porque, como quiera que los efectos dependen de la causa, dado el efecto, necesariamente antes se ha dado la causa. De donde se deduce que la existencia de Dios, aun cuando en sí misma no se nos presenta como evidente, en cambio sí es demostrable por los efectos con que nos encontramos.


A las objeciones:

1.  La existencia de Dios y otras verdades que de Él pueden ser conocidas por la sola razón natural, tal como dice Rom 1,19, no son artículos de fe, sino preámbulos a tales artículos. Pues la fe presupone el conocimiento natural, como la gracia presupone la naturaleza, y la perfección lo perfectible. Sin embargo, nada impide que lo que en sí mismo es demostrable y comprensible, sea tenido como creíble por quien no llega a comprender la demostración.

2.  Cuando se demuestra la causa por el efecto, es necesario usar el efecto como definición de la causa para probar la existencia de la causa. Esto es así sobre todo por lo que respecta a Dios. Porque para probar que algo existe, es necesario tomar como base lo que significa el nombre, no lo que es; ya que la pregunta qué es presupone otra: si existe. Los nombres dados a Dios se fundamentan en los efectos, como probaremos más adelante (q.13 a.1). De ahí que, demostrado por el efecto la existencia de Dios, podamos tornar como base lo que significa este nombre Dios.

3.  Por efectos no proporcionales a la causa no se puede tener un conocimiento exacto de la causa. Sin embargo, por cualquier efecto puede ser demostrada claramente que la causa existe, como se dijo. Así, por efectos divinos puede ser demostrada la existencia de Dios, aun cuando por los efectos no podamos llegar a tener un conocimiento exacto de cómo es Él en sí mismo. (Santo Tomás, Suma Teológica I, cuestión 2, artículo 2)


El autor de la suma teológica en el prólogo a la cuestión 2 ordena el estudio de Dios:

  1. Existencia de Dios. (cinco vías)

  2. Conocimiento de Dios, atributos divinos (cómo es Dios).

  3. Obra de Dios en analogía a su criatura: el hombre (conocimiento, voluntad, poder).

Hasta ahora se ha visto el punto 1, es decir la existencia de Dios por cinco vías racionales, esto es Teodisea o Teología Natural donde se realiza un camino ascendente desde el hombre y su razón hacia Dios. La teología sobrenatural es aquella forma de conocimiento que se adquiere a través de la verdad revelada en un camino descendente desde Dios hacia el hombre.

Pasemos ahora analizar el camino que ha efectuado San Agustín en su intento de demostración de la existencia de Dios. 

Pruebas de las verdades eternas: en las criaturas podemos observar leyes invariables de belleza, verdad, justicia y en un plano ya no sensible sino inteligible se encuentra la matemática, el derecho y por encima de estas las primeras principio morales. pero esta verdad, inmutabilidad y carácter eterno no puede radicar en el hombre entonces si existe por encima del espíritu humano debe fundar se debieron ser necesario inmutable y eterno: Dios.

Prueba por el deseo natural de felicidad: es natural a todo hombre el deseo de felicidad por lo que supone la existencia de lo deseado. (Mi espíritu no descansará sino permanecerá  inquieto hasta que descanse en ti, señor.San Agustín). No conduce a una demostración verdadera de la existencia de Dios sino a una probabilidad sin fuerza metafísica. (rebatido por Santo Tomás, saber que viene alguien no es conocer que viene Pedro, saber que uno tiene ese deseo de felicidad no es conocer a Dios, asunque sea Dios la felicidad del hombre). 

Prueba del consentimiento universal: es un argumento histórico basado en la búsqueda generalizada del hombre de todos los tiempos de un ser absoluto (Catecismo de la Iglesia Católica en su punto 28). 

Argumento de tipo ontológico: tomado por San Anselmo y luego retomado por Descartes. 

El único camino filosófico y racional debidamente fundado es de las cinco vías de Santo Tomás de Aquino.

 

 

 

Oscar Londero