Filosofía y Ciencia Jurídica

         

LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA

Una alegoría es un recurso utilizado en la antigüedad para dar a conocer a gente sin preparación intelectual ciertos temas trascendentales. Es una imagen compleja que permite que el conocimiento inicie su camino por los sentidos. EJ. Jesús dijo, ‘Yo soy el buen pastor’. Se usa la analogía porque una alegoría no es identidad sino que es algo análogo porque tiene algo de igual y algo de distinto, por ejemplo decir que Juan tiene un carácter de hierro.

En este Mito Platón describe nuestra situación respecto del conocimiento: al igual que los prisioneros de la caverna que sólo ven las sombras de los objetos, nosotros vivimos en la ignorancia cuando nuestras preocupaciones se refieren al mundo que se ofrece a los sentidos. Sólo la filosofía puede liberarnos y permitirnos salir de la caverna al mundo verdadero o Mundo de las Ideas.

 

En el libro VII de “República”,  Platón presenta el mito de la caverna. Es, sin duda, el mito más importante y conocido de este autor. Platón dice expresamente que el mito quiere ser una metáfora “de nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación”, es decir, sirve para ilustrar cuestiones relativas a la teoría del conocimiento. Pero tiene también claras implicaciones en otros dominios de la filosofía como la ontología, la antropología e incluso la política y la ética; algunos intérpretes han visto también implicaciones religiosas. La descripción del mito tal y como lo narra Platón en “República” se articula en varias partes:

1.    Descripción de la situación de los prisioneros en la caverna.

2.    Descripción del proceso de liberación de uno de ellos y de su acceso al mundo superior o verdadero.

3.    Breve interpretación del mito.    


I. DESCRIPCIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS PRISIONEROS

Nos pide Platón imaginar que nosotros somos como unos prisioneros que habitan una caverna subterránea. Estos prisioneros desde niños están encadenados e inmóviles de tal modo que sólo pueden mirar y ver el fondo de la estancia. Detrás de ellos y en un plano más elevado hay un fuego que la ilumina; entre el fuego y los prisioneros hay un camino más alto al borde del cual se encuentra una pared o tabique, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima de él, los muñecos. Por el camino desfilan unos individuos, algunos de los cuales hablan, portando unas esculturas que representan distintos objetos: unos figuras de animales, otros de árboles y objetos artificiales, etc. Dado que entre los individuos que pasean por el camino y los prisioneros se encuentra la pared, sobre el fondo sólo se proyectan las sombras de los objetos portados por dichos individuos.
En esta situación los prisioneros creerían que las sombras que ven y el eco de las voces que oyen son la realidad.


II. PROCESO DE LIBERACIÓN DEL CAUTIVO

A. Subida hacia el mundo exterior: acceso hacia el mundo verdadero.

1. En el mundo subterráneo. Supongamos, dice Platón, que a uno de los prisioneros, “de acuerdo con su naturaleza” lo liberásemos y obligásemos a levantarse, volver hacia la luz y mirar hacia el otro lado de la caverna. El prisionero sería incapaz de percibir las cosas cuyas sombras había visto antes. Se encontraría confuso y creería que las sombras que antes percibía son más verdaderas o reales que las cosas que ahora ve. Si se le forzara a mirar hacia la luz misma le dolerían los ojos y trataría de volver su mirada hacia los objetos antes percibidos.

2. En el mundo exterior. Si a la fuerza se le arrastrara hacia el exterior sentiría dolor y, acostumbrado a la oscuridad, no podría percibir nada. En el mundo exterior le sería más fácil mirar primero las sombras, después los reflejos de los hombres y de los objetos en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y la luz de los astros y la luna. Finalmente percibiría el sol, pero no en imágenes sino en sí y por sí. Después de esto concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años, que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto. Al recordar su antigua morada, la sabiduría allí existente y a sus compañeros de cautiverio, se sentiría feliz y los compadecería. En el mundo subterráneo los prisioneros se dan honores y elogios unos a otros, y recompensas a aquel que percibe con más agudeza las sombras, al que mejor recuerda el orden en la sucesión de las sombras y aquel capaz de adivinar las que van a pasar. Esa vida le parecería insoportable.

B. Regreso al mundo subterráneo, exigencia moral de ayuda a sus compañeros.

1. Confusión vital por la oscuridad de la caverna. Si descendiera y ocupara de nuevo su asiento tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, sería incapaz de discriminar las sombras, los demás lo harían mejor que él, se reirían de él y dirían que por haber subido hasta lo alto se le han estropeado los ojos y que no vale la pena marchar hacia arriba.

2. Burla y persecución. Si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz se burlarían de él, lo perseguirían y lo matarían.


III. INTERPRETACIÓN

A. Comparación de las realidades. Debemos comparar la región visible con la morada prisión y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol.

B. Comparación de los procesos.  El ascenso y contemplación de las cosas de arriba es semejante al camino del alma hacia el ámbito inteligible.

C. Valor de la Idea del Bien. Objeto último y más difícil del mundo cognoscible: la Idea del Bien. Idea del Bien: causa de todas las cosas rectas y bellas; en el mundo visible ha engendrado la luz y al sol, y en el ámbito inteligible es la productora de la verdad y de la inteligencia; es la realidad que es necesario ver para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.   

Podemos decir que la curiosidad es un principio del saber, por eso sale de la caverna. El Sol es DIOS, como aquello que da SER a todo. Los objetos iluminados por el sol son las ideas racionales y los objetos de la caverna son los elementos sensibles. El prisionero que logra salir y es encuentro con el saber vuelve a entrar por amor a sus semejantes. Es la imagen del filósofo rey platónico que deja su vida plena por el bien de todos. Platón dirá ‘nadie da lo que no tiene’. Ya que si no tengo experiencia espiritual no puedo darla porque vivo de la inmediatez sensible.

La ciencia sin moral es dehumanizadora y destructora. Sin verdad no hay libertad. Si la inteligencia no ve bien la realidad deviene el caos total (Ej. Adolf Hitler).

La alegoría de la caverna es una imagen compleja que resume la metafísica. Platón pretende explicar que el filósofo rey es servicial y está muy lejos de ser corrompido (corrupción es dejar de ser lo que se es para ser otra cosa) y llegar a tomar al hombre como medios para lograr sus propios fines. Por el contrario el filósofo rey platónico augura una conducta recta y buena en función del servicio comunitario.

Platón dice que la vida es como atravesar un gran mar. Donde en una orilla se produce el nacimiento y en la otra la muerte. Esta imagen del mar o del agua ha sido muy utilizada en varias civilizaciones e incluso hoy día se observan dichos y frases como: ‘con el agua el cuello’, ‘por el mar de la vida’, ‘estamos embarcados en un proyecto’, ‘un mar de lágrimas’. La imagen que da el tema del mar es de inestabilidad, de inseguridad, peligrosidad y dolor inesperado.

Recordemos que para Platón el nacimiento era apresar el alma al cuerpo (que era aceptado por ser voluntad de los dioses), que luego debía purificarse durante su vida para volver a liberarse y para lo que haría uso de la filosofía.

Ahora bien el problema es que no todos atraviesan el mar racionalmente. Podemos separar algunas clases de navegantes:

  • Hay quienes no navegan sino que se deja llevar por la corriente de manera masificada, pasional y relativista.

  • Otros van en busca de lo sensible, superficial y materialista.

  • Otros van en busca de lo espiritual, hacen metafísica, profundizan dentro del alma humana, descubren a DIOS, saben que algún morirán por lo que usan todos los medios necesarios para llegar a DIOS.

Para Platón la filosofía es como una barca o balsa con la que cruzamos el mar de la vida. Ya que las certezas humanas no son absolutas y las pasiones te pueden arrastrar a lugares no deseados o a una irracional. Platón anhela diciendo algo así: ‘que bello sería que los dioses se nos revelaran y como en una barca segura nos hicieran cruzar el mar de la vida.’ Se logra dar cuenta de la limitación racional humana y la necesidad de una revelación divina.

 

DIOS da una respuesta a este anhelo o pedido de Platón.  

Recordando el pasaje del evangelio donde JESUS acompaña a los apóstoles en una barca en el tormentoso mar de Galilea. Dormido el Maestro se desata la esperada y temida tormenta, los apóstoles asustados despiertan a Jesús, quien de manera imperativa hace calmar el mar ordenando: ‘Silencio y Calma’.  Los apóstoles al observar el total dominio ejercido por la divina persona de JESUS sobre las temibles fuerzas naturales caen de rodillas ante ÉL. (Mt 8,18 – Mc 4,35 – Lc 8,22)

 

La tempestad calmada – Mt. 8. 23-27 Lc. 8. 22-25
35 Al atardecer de ese mismo día, les dijo: "Crucemos a la otra orilla".
36 Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.
37 Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua.
38 Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.
39 Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?". Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!". El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
40 Después les dijo: "¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?".
41 Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".

 

DIOS cumple el pedido efectuado por Platón ya que no sólo les da una barca a los hombres sino que se sube con ellos y los acompaña hasta el final del camino hacia el PADRE. JESUCRISTO resucitado se introduce en el hombre mismo y lo acompaña hasta la vida eterna.

 

 


Oscar Londero