Filosofía y Ciencia Jurídica

         

SAN AGUSTÍN

Este pensador del siglo IV DC, del norte de Africa (Tagaste, donde era el imperio romano) que en sus inicios fue pagano, maniqueo (secta o escuela de pensamiento que analiza la realidad a luz de la razón subjetiva) y un reconocido maestro de retórica en Roma, hijo de Santa Mónica después de sus 30 años de convierte al Cristianismo, en sacerdote, Obispo y doctor de la Iglesia Cristiana. Tiene una esposa concubina y una hijo confeso que muere joven a la edad de 15 años.

En un momento de su vida se retira a meditar en una finca sobre las verdades Cristianas. San Ambrosio es clave en la conversión de San Agustín.

Se ordena sacerdote y llega a ser nombrado Obispo de Hipona, Africa, donde  ejerce el cargo hasta su muerte de manos de la invasión de vándalos expulsados por los visigodos desde España, en el año 430 DC.

En sus escritos sigue a Platón. Es un pensador de crisis que origina preguntas de profundidad tales como quien soy, que es la verdad, cual es el sentido de la vida? Preguntas estas que suelen surgir frente a situaciones límites como disparador de la reflexión filosófica como se ha visto anteriormente en la parte 1 de este compendio.

San Agustín escribe en el año 413 DC - en ocasión del comienzo del desmoronamiento de Roma de Occidente – una obra denominada ‘Civitas Dei’. En esta obra sintetiza su posición con respecto a la decadencia de Roma y la atribuye a los vicios de los romanos en desmedro del cultivo de la virtud como hábito perfectivo que lleva al hombre a su realización personal.

Como ya se ha visto en oportunidad de analizar el desencuentro de Fe y Razón, San Agustín como pensador medieval denota su postura de solidaridad y colaboración recíproca de estos principios.

 

·         La verdad por la fe revelada.

·         La verdad filosófica basada en la razón.

 

Afirma que Fe orienta a la razón y esta aclara, explica el contenido de la aquella. Existe una fecundación circular y recíproca. Aclara que esta aclaración y explicación de la razón es siempre finita.

Entonces propone la elaboración de una Doctrina Cristiana que prioriza la Fe sobre la razón, por tratarse de una saber  proveniente de Dios, de una fuente revelada.

 

Metafísica de San Agustin

 

Establece un cruce entre dos ideas buscando su conciliación. Por un lado el dualismo metafísico de Platón, mundo inteligible y mundo sensible y por otro la idea de origen religioso, la concepción de la creación que dicta el génesis en el antiguo testamento: ‘en el principio Dios creo al mundo...’

Esta idea de creación de la nada es inexistente en el mundo griego. De la nada, nada sale.

En el génesis se dice que Dios creas las cosas de la nada, que no parte de materia alguna, tampoco brota del mismo Dios. El mundo creado por Dios es una realidad distinta a Dios. Dios es un mundo y el mundo real es otro. 

Platón con su mito del dios demiurgo estaría pensando como San Agustín. Hace un paralelo asumiendo que el mundo inteligible es Dios, su inteligencia creadora y eterna. En Dios están las esencias que serán aplicadas a materia amorfa luego de ser creada por Dios. Es decir que Dios primero crea la materia amorfa y luego le da forma. La materia amorfa de Platón sería la materia amorfa creada por Dios en el principio.

 

Teoria del conocimiento (episteme) de San Agustín

 

San Agustín se aboca principalmente a descubrir cual debe ser el camino correcto para llegar a establecer la verdad, la verdadero. Comienza donde considera que comienza todo que es en la experiencia sensible. Como buen platónico pensará que la experiencia de los sentidos, conocimiento sensible y mudable (Doxa) no es verdadero. Porque de lo que cambia no se puede obtener conocimiento verdadero. Sólo hay verdad en aquello que no cambia, el dato obtenido por lo sentidos puede ser engañoso. Platón no duda de los sentidos sino que no los aprecia porque obtienen datos del mundo sensible que copia del mundo inteligible.

San Agustín por su parte se va a la postura que los sentidos nos engañan o podemos estar delirando o soñando representaciones. Entonces considera que si la verdad no se la encuentra afuera de él, en la realidad, debe buscarla en su interior, en su mente. En su mente estarían las verdades absolutas que busca. Descartes (XVI) en su tesis: ‘cogito ergo sum’ (pienso luego existo) encontrará en la certeza del yo racional una verdad absoluta. Descarte dice que puede estar soñando, delirando, siendo engañado por un genio maligno, pero hay una verdad que es que el se da cuenta que reflexiona acerca de esto entonces piensa, es, existe. Este tema lo desarrollaremos detenidamente en unas cuantas líneas más adelante.

 

San Agustín afirma que busca en la interior de su mente donde sólo puede hallar verdades inmutables como los postulados matemáticas: ‘2+2=4’ o ‘...el todo es mayor a la parte...‘ que a su vez no pueden de otra manera y que no son realidades empíricas, observables, experimentables. Siendo la empírico capaz de cambiar o ser de otra manera.

La verdad habita en el hombre interior. La verdad brilla en la inteligencia. Y el fundamento de esta verdad es Dios mismo. Dios que es absoluto, eterno, infinito. No puede haber otro fundamento - como la razón o la conciencia por ejemplo - porque todo lo que no es Dios es finito, temporal.

Para San Agustín el camino de la verdad es desde el exterior hacia adentro y desde allí hacia lo superior. La Verdad está en el interior del hombre por iluminación de Dios.

 

 


Oscar Londero